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¿Dónde más sino en Yellowstone puede salir de la autopista vacía al amanecer para ver a dos bisontes machos que sacuden la tierra al chocar en combate ante la manada, y una hora después quedar atrapado en un embotellamiento de tráfico de vehículos recreativos? Por más de 125 años el abuelo de los parques nacionales ha estado lleno de tales contradicciones, que provienen de su doble objetivo: mantenerse como la más importante reserva de la vida salvaje norteamericana así como la más accesible. Cualquiera que viaje a Wyoming o Montana debería proponerse incluir a Yellowstone en su itinerario.
Pocos lugares en el mundo pueden compararse a la colección de maravillas accesibles de Yellowstone. La Continental Divide atraviesa el parque de sudeste a noroeste, por terrenos diversos que incluyen ásperas montañas, exuberantes praderas, bosques de pinos, ríos que corren libremente, y el lago natural elevado más grande de Estados Unidos. Yellowstone es excepcional por su abundancia de formaciones geotermales, tales como manantiales calientes con los colores del arco iris y géiseres retumbantes. Al visitar las áreas hidrotermales del parque, estará caminando sobre la Caldera de Yellowstone -un cono volcánico colapsado de 45 por 75 km (28 por 47 millas) que hizo erupción unos 600,000 años atrás. Las cuencas de géiseres, los pozos de barro hirviente, las fumarolas (emisiones de vapor) y los manantiales de aguas termales del parque se mantienen burbujeando debido a una olla a presión subterránea llena de magma. Un geofísico describe a Yellowstone como "una ventana al interior de la Tierra".
Si no viene aquí por los géiseres, es probable que lo haga para observar algo de la abundante vida silvestre, desde los bisontes que pacen hasta los cisnes trompeteros que se deslizan por el agua. Yellowstone tiene 51 especies de mamíferos y 209 especies de aves, incluidos depredadores tales como osos pardos y negros, coyotes, zorros, halcones y águilas, así como criaturas que inspiran menos miedo como uapitís, ciervos, alces, aves cantoras y roedores. Existe una controversia en relación con los lobos del parque, los cuales fueron reintroducidos en 1995, y los bisontes, que en ocasiones merodean fuera del parque en invierno. Ambos generan titulares porque los dueños de fincas ganaderas vecinas, especialmente en Montana, ven a ambas criaturas como una amenaza para sus manadas.
Las atracciones de Yellowstone son tan espectaculares hoy como lo eran en los días de John Colter, el primer explorador de la región. Más de 3 millones de personas vienen anualmente para ser testigos de las maravillas geológicas, el hermoso escenario y la diversa colección de vida salvaje. Para ver un Yellowstone extraordinariamente distinto al que conoce la mayoría de los visitantes, venga en invierno. Es entonces cuando el helado silencio se impone por la poca cantidad de personas -incluso si algunas de ellas están trasladándose en autobuses para nieve. Deténgase en un sendero o una carretera y simplemente escuche; si es paciente, oirá la suave voz de la naturaleza. Incluso en lo más intenso del invierno el parque nunca está totalmente en silencio: los pozos de barro burbujean, los géiseres disparan sus chorros al cielo, y el viento susurra entre los árboles de pino. Por encima de estos sonidos, el chillido de un halcón, el ladrido de un coyote o -si tiene suerte- el aullido de un lobo puede atravesar el aire.
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