- » Resumen
- » Restaurantes
- » Hoteles
- » Vida Nocturna
- » Compras
- » Atracciones
- » Tips de Viaje
- · Paseando
- · Contactos & Recursos
- · Llegadas & Partidas
- » Mapas
Parecido un poco a Cádiz y un poco a Miami, La Habana es una embriagadora mezcla de opulencia y decadencia, del Viejo y el Nuevo Mundo, del socialismo y el capitalismo, de Europa, África y América. La arquitectura barroca española de la época colonial de los siglos XVI y XVIl, la cúpula neoclásica del Capitolio (construida en 1929 utilizando el modelo del Capitolio de los EE.UU.) y los modernos rascacielos de cristal y acero tienen todas una historia detrás de ellos.
Los edificios que antiguamente eran elegantes se desmoronan detrás de columnas de estilo corintio, mientras los Chevrolets y Oldsmobiles eclipsan a los automóviles soviéticos Volgas y Lasas y a la nueva ola de japoneses como los Hyundai y Nissan. Circulan coco-taxis, pequeñas motocicletas que funcionan con aceite de coco, y ciclo-taxis, especies de carretillas tiradas por una bicicleta. Modernos hoteles y bloques de apartamentos dominan de manera estridente sobre las calles asfixiantes por los ruidosos camiones arrojando nubes de humo negro. Eslóganes alentadores, pintados en mayúsculas en blanco y negro, asoman a lo largo y ancho de bares y cafés donde bandas de salsa en vivo ponen la música en la ciudad. El aire es de todo menos asfixiante, el calor es intenso y muchas cosas se encuentran en mal estado, pero todo esto parece ser parte del duro encanto de La Habana. Graham Greene y Ernest Hemingway se adaptaron a todo esto y se inspiraron; Ava Gardner y Winston Churchill, por nombrar a algunos famosos, también fueron absorbidos y quedaron cautivados.
La Habana, una de las ciudades más antigua en América, fue fundada en la costa sur como San Cristóbal de la Habana en 1514. En 1519 se trasladó a su lugar actual, en el noroeste de la isla, donde un puerto natural, uno de los mejores del Caribe, lo convierte en un centro marítimo ideal. Sin embargo, por casi 250 años, La Habana fue nada más que un lugar de paso para los navíos españoles, llenos de tesoros del Nuevo Mundo, que se dirigían a Europa. La población de Cuba en 1750 era sólo de unos 150.000 habitantes, de los cuales la mitad vivía en La Habana o en otras ciudades como Matanzas, Trinidad, Sancti Spíritus, y Santiago de Cuba. La isla tenía un puñado de familias aristócratas criollas (descendientes de los colonos españoles nacidos en Nuevo Mundo), pero pocas plantaciones y por lo tanto, pocos esclavos. El comercio exterior, de los pocos recursos que poseía isla, fue prohibido oficialmente, (aunque existía una gran industria del contrabando), haciendo ver así a Cuba como un lugar aislado. En 12 años todo esto cambiaría y La Habana con su gran puerto, se transformaría.
El 1762, Lord Albemarle de Gran Bretaña, conquistó La Habana durante La Guerra de los Siete Años. Durante su gobierno por un año, la ciudad se llenó de comerciantes británicos. Vendían alimentos, ropa, caballos, herramientas para la agricultura y miles de esclavos. Aunque la isla fue devuelta a los españoles en 1763 (bajo el Tratado de París y como intercambio con La Florida), los nexos con los mercado británicos ya eran fuertes. Los puertos fueron abiertos totalmente al comercio y el interior al desarrollo. Antes de que los británicos llegaran, La Habana era visitada por media docena de barcos al año y el tamaño medio de una plantación era de 300 acres. Después de que se marcharon los británicos, 200 barcos llegaban anualmente a La Habana y el número de plantaciones en la isla crecieron considerablemente con un tamaño medio de 700 acres. En el siglo XIX, La Habana era el centro comercial más concurrido del hemisferio occidental y rico gracias al azúcar, tabaco, café y ron. Detrás de estas exportaciones existía una sociedad de plantaciones gobernadas por criollos para su propio beneficio o para el de los peninsulares españoles. La mano de obra consistía en un gran número de esclavos provenientes del África occidental, cuya cultura, tradiciones y sangre, se mezclaba algunas veces con las de los criollos, creando así una verdadera herencia y cultura cubana.
Al mismo tiempo que la prosperidad del siglo XIX, Cuba comenzó una campaña por su independencia y La Habana, como la capital, se encontró muchas veces en el ojo del huracán. Durante la Guerra de los Diez Años (1868-78), el primer intento por parte de Cuba de liberarse de España, la ciudad fue un refugio para los conservadores leales a la madre patria. Más tarde La Habana se convertiría en un caldo de cultivo para el liberalismo y el centro neurálgico para la fase dos del movimiento independentista, desencadenado por su hijo nativo José Martí, un elocuente escritor y revolucionario, la cual llevo a la Segunda Guerra de la Independencia (1892) En 1898, el puerto de La Habana fue la última parada para el Maine, un barco de guerra de los EE.UU., el cual fue volado (según los libros de historia que usted lea) accidentalmente, por los estadounidenses o cubanos que estaban en favor de la anexión. Esto llevó a la guerra entre España y Estados Unidos, el final de la soberanía española y el comienzo de una gran intervención en los asuntos de Cuba, por parte de los EE.UU. Aunque la revolución de los 1950 contra Fulgencio Batista comenzó en la parte más oriental de la isla, el momento más carismático de Fidel Castro fue su entrada triunfal a La Habana el 1 de enero de 1959.
El régimen, estilo soviético, de Castro sirvió para mejorar la calidad de vida de la mayoría de los cubanos, principalmente en los sectores de la educación y la medicina. Pero el derrumbamiento de la Unión Soviética en 1990 junto al bloqueo, que por muchos años impuso EE.UU., han causado escasez de productos en toda la isla. Una entrada regular de turistas canadienses y europeos, así como la autorización por parte del Estado del uso del dólar, han ayudado a mejorar un poco las cosas.
La Habana, hoy, es como una obra en construcción, dura y real, embarcada en su propia historia y batallando hacia un incierto futuro. Palpablemente, la determinación y la sinceridad de los cubanos han dado, a la actual La Habana, un innegable poder poético.
Copyright © 2009 by Fodor's Travel, a division of Random House, Inc. All rights reserved.