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En algún momento de su visita a Nueva Orleans trate de encontrar un balcón de hierro forjado, un patio con la sombra de un roble ó un portal con columnas, para sentarse en silencio con su bebida preferida a las 6 am. A esta hora, cuando la neblina se posa en las calles, Nueva Orleans es una ciudad que hipnotiza por su tranquilidad. Al mediodía, la tranquilidad de la mañana se confronta con el caos de una gran ciudad. Con todo lo que hay para ver, escuchar, comer, beber y hacer: la vieja mística y el espíritu y ambiente pesado de Nueva Orleans, a veces pueden ser frustrantes. Parecen impedirle a usted y a todos los que le rodean conseguir hacer alguna cosa con rapidez o eficiencia. Pero cuando percibe que lo mantienen realmente lleno de cuidados, entonces ha encontrado usted el verdadero secreto de Nueva Orleans.
El corazón espiritual y cultural de Nueva Orleans es el "French Quarter", donde la ciudad fue fundada por los Franceses en 1718. Puede fácilmente pasar varios días visitando museos, tiendas y restaurantes en esta área. Pero los otros barrios de la ciudad que se irradian a partir de ese punto central también hacen gratificante su paseo por ellos. Las mansiones a lo largo de las calles en el "Garden District" y "Uptown", los cementerios que salpican la ciudad y el aire puro en la laguna "Pontchartrain" dan un balance perfecto de frenesí en el barrio. A pesar de su gran tamaño, los habitantes de Nueva Orleans tratan a su ciudad como un pueblo pequeño o tal vez como una colección de pueblos pequeños. Las familias han vivido en los mismos barrios por generaciones; los lunes en toda la ciudad se sirve arroz y frijoles colorados; la gente visita las tumbas de sus seres queridos el Día de Todos los Santos; y desde la oficina más elegante hasta el bar local más popular, los Nuevaorleanos están listos para celebrar cualquier cosa, en cualquier momento, por más insignificate que sea.
Para vivir la experiencia de esta ciudad, llena de diversión, puede comenzar por las atracciones turísticas más conocidas, pero tiene que ir más allá, debe ir a una bodega de esquina, tomarse una bebida fría en un barcito, o charlar con alguien en la calle. Los Nuevaorleanos a pesar de todas sus quejas siempre amaron su ciudad. Aprecian mucho sus costumbres y tradiciones, les gusta el calor y la humedad del clima semitropical, y llevan la vida con una actitud muy tranquila y relajada, a pesar de los desastres ocurridos por el huracan Katrina, que causo muchos daños en agosto de 2005.
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